Materias en Departamento de Estudios Bíblicos
Introducción al Nuevo Testamento: El Cumplimiento del Plan de Dios en Cristo
Hechos de los Apóstoles: El Poder del Espíritu Santo en la Misión de la Iglesia
Estudio Bíblico Metódico I, II, y Avanzado: Descubriendo la Verdad por Ti Mismo
La Vida y el Ministerio de Jesús: Conociendo al Salvador para Seguir su Ejemplo
Hermenéutica: El Arte y la Ciencia de Interpretar la Biblia Fielmente
Gálatas y Efesios: Viviendo en la Libertad del Evangelio y la Unidad de la Iglesia
El Evangelio de Juan: Para que Crean que Jesús es el Cristo y Tengan Vida
Profetas Menores: Mensajes de Juicio y Esperanza para Tiempos de Crisis
Romanos: El Poder del Evangelio para una Vida Transformada
La Epístola a los Hebreos: Perseverando en la Fe en un Cristo Superior
Griego I: Descubriendo la Riqueza del Texto Original del Nuevo Testamento
Hebreo I: Conectando con las Raíces del Antiguo Testamento
Ética y Moralidad del Nuevo Testamento: Cómo Vivir la Fe en el Mundo Real
La Vida y el Ministerio de Jesús: Conociendo al Salvador para Seguir su Ejemplo
El Personaje Central de la Historia y de Nuestra Fe
Toda la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, apunta a una persona: Jesucristo. Él es el personaje más grandioso que jamás haya caminado sobre la tierra, el centro de la historia y el fundamento de la fe cristiana. Estudiar su vida y ministerio no es simplemente una lección de historia; es un encuentro con Dios mismo. Nuestra salvación, nuestra esperanza y nuestro modelo para vivir dependen enteramente de quién es Él y qué hizo por nosotros. Por lo tanto, un conocimiento profundo de la vida de Jesús no es opcional para el creyente, es absolutamente vital. Es a través de su vida que conocemos al Padre, es en su ejemplo que encontramos el camino a seguir, y es en su obra que hallamos la redención. Este curso se sumerge en los relatos de los Evangelios para responder la pregunta más importante que una persona puede hacerse: “¿Quién es Jesús?”.
Revelando al Padre: La Misión de Jesús
Una de las razones principales de la encarnación de Cristo fue revelar a un Dios que es invisible y, a menudo, incomprensible para la mente humana. Jesús mismo dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). A través de sus enseñanzas, sus acciones y su carácter, Jesús nos mostró cómo es Dios.
En sus enseñanzas, Jesús reveló el corazón del Padre. Utilizó parábolas, como la del Hijo Pródigo, para ilustrar el amor incondicional y perdonador de Dios. En el Sermón del Monte, expuso la verdadera intención de la ley, mostrando que a Dios le importa no solo nuestras acciones, sino también las actitudes de nuestro corazón. Enseñó sobre el Reino de Dios, el amor a los enemigos y la confianza en la provisión del Padre, pintando un cuadro de un Dios que es a la vez santo y misericordioso, justo y compasivo.
En sus milagros, Jesús demostró el poder del Padre. Al sanar a los enfermos, dar vista a los ciegos, calmar la tempestad y resucitar a los muertos, Jesús no solo mostró su compasión por el sufrimiento humano, sino que también manifestó su autoridad divina sobre la enfermedad, la naturaleza y la misma muerte. Cada milagro era una señal que apuntaba a su identidad como el Hijo de Dios, el Creador y Sustentador del universo.
En su carácter, Jesús encarnó perfectamente los atributos del Padre. Mostró un amor radical por los marginados, los pobres y los pecadores. Demostró una humildad asombrosa, lavando los pies de sus discípulos. Vivió una vida de perfecta obediencia a la voluntad del Padre, declarando: “no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38). Conocer a Jesús es, por lo tanto, conocer a Dios de la manera más clara y personal posible.
El Modelo Perfecto: El Ejemplo de Jesús para Nuestra Vida Diaria
El llamado del cristianismo no es solo creer en Jesús, sino seguirlo. El apóstol Pedro nos dice que Cristo nos dejó “ejemplo, para que sigan sus pisadas” (1 Pedro 2:21). La vida de Jesús es el manual definitivo sobre cómo vivir una vida que agrada a Dios. Estudiar su vida nos proporciona el modelo a seguir en cada área de nuestra existencia.
Su vida de oración y dependencia del Padre nos enseña la importancia de la comunión con Dios. A menudo se retiraba a lugares solitarios para orar, mostrando que incluso el Hijo de Dios necesitaba fortalecer su relación con el Padre.
Su servicio humilde redefine el liderazgo. El momento en que lavó los pies de sus discípulos (Juan 13) subvierte todas las nociones mundanas de grandeza. Jesús enseñó que “el que quiera ser el primero, deberá ser el último de todos y el servidor de todos” (Marcos 9:35). Esto nos desafía a buscar oportunidades para servir a los demás en nuestros hogares, trabajos e iglesias, en lugar de buscar posiciones de poder o reconocimiento.
Su respuesta a la tentación nos equipa para nuestras propias batallas espirituales. En el desierto, enfrentó cada tentación de Satanás con la Palabra de Dios, demostrando que la Escritura es nuestra arma más poderosa contra el enemigo. Su ejemplo nos muestra cómo resistir el pecado y permanecer fieles a Dios.
Su amor y compasión por las personas, sin importar su trasfondo social, raza o género, nos llama a amar a nuestro prójimo de la misma manera. Nos enseñó a perdonar a quienes nos ofenden, a amar a nuestros enemigos y a cuidar de los necesitados.
La Base de la Salvación: La Obra de Jesús
Más allá de ser nuestro revelador y nuestro ejemplo, Jesús es, fundamentalmente, nuestro Salvador. Su misión culminó en la cruz y la tumba vacía. La Biblia enseña que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23), y la paga del pecado es la muerte. Ningún ser humano podría pagar esta deuda por sí mismo.
Por eso, la encarnación fue necesaria. Jesús, el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre para poder vivir la vida perfecta que nosotros no pudimos vivir y morir la muerte que nosotros merecíamos. En la cruz, Él, “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29), tomó sobre sí el juicio por nuestros pecados. Su muerte fue el sacrificio sustitutivo que satisface la justicia de Dios.
Su resurrección tres días después fue la vindicación del Padre, la prueba de que su sacrificio había sido aceptado y la demostración de su victoria sobre el pecado y la muerte. Gracias a su resurrección, todos los que creen en Él tienen la garantía de la vida eterna. Estudiar la vida, muerte y resurrección de Jesús es, por lo tanto, estudiar el corazón mismo del evangelio, la base de nuestra salvación y la fuente de nuestro poder para vivir una nueva vida.
¿Por Qué Estudiar la Vida y el Ministerio de Jesús en SEMBEC?
En SEMBEC, este curso no es una simple repetición de historias conocidas. Es un estudio profundo y armonizado de los cuatro Evangelios que busca presentar un retrato completo y coherente de Cristo. Se te desafiará a ver a Jesús con nuevos ojos, a apreciar la profundidad de sus enseñanzas y la radicalidad de su llamado. El objetivo es que, al conocer mejor al Salvador, te sientas más inspirado a amarlo, más equipado para imitarlo y más motivado para compartirlo con un mundo que necesita desesperadamente conocerlo.
