Materias en Departamento de Estudios Bíblicos
Introducción al Nuevo Testamento: El Cumplimiento del Plan de Dios en Cristo
Hechos de los Apóstoles: El Poder del Espíritu Santo en la Misión de la Iglesia
Estudio Bíblico Metódico I, II, y Avanzado: Descubriendo la Verdad por Ti Mismo
La Vida y el Ministerio de Jesús: Conociendo al Salvador para Seguir su Ejemplo
Hermenéutica: El Arte y la Ciencia de Interpretar la Biblia Fielmente
Gálatas y Efesios: Viviendo en la Libertad del Evangelio y la Unidad de la Iglesia
El Evangelio de Juan: Para que Crean que Jesús es el Cristo y Tengan Vida
Profetas Menores: Mensajes de Juicio y Esperanza para Tiempos de Crisis
Romanos: El Poder del Evangelio para una Vida Transformada
La Epístola a los Hebreos: Perseverando en la Fe en un Cristo Superior
Griego I: Descubriendo la Riqueza del Texto Original del Nuevo Testamento
Hebreo I: Conectando con las Raíces del Antiguo Testamento
Ética y Moralidad del Nuevo Testamento: Cómo Vivir la Fe en el Mundo Real
Romanos: El Poder del Evangelio para una Vida Transformada
La Obra Maestra Teológica de Pablo
La Epístola a los Romanos se erige como la exposición más sistemática, completa y profunda del evangelio cristiano en toda la Biblia. Escrita por el apóstol Pablo alrededor del año 56 d.C. a una iglesia que aún no había visitado, esta carta es un verdadero tratado teológico que ha moldeado el pensamiento cristiano a lo largo de los siglos. Desde Agustín hasta Lutero y Wesley, la influencia de Romanos en la historia de la Iglesia es innegable. Estudiar este libro es fundamental porque en él se encuentra el corazón de la fe cristiana: la doctrina de la justificación por la fe. Romanos responde a la pregunta más crucial de la existencia humana: ¿Cómo puede una persona pecadora ser declarada justa ante un Dios santo? La respuesta de Pablo no solo revoluciona nuestra comprensión de la salvación, sino que también establece el fundamento para una vida completamente transformada por la gracia de Dios.
El Diagnóstico Universal: “Todos Pecaron” (Romanos 1-3)
Antes de presentar la cura, Pablo establece un diagnóstico exhaustivo y universal de la condición humana. En los primeros tres capítulos, actúa como un fiscal implacable, demostrando que toda la humanidad, sin excepción, está bajo la justa condenación de Dios. Comienza con el mundo gentil (no judío), describiendo cómo, a pesar de la revelación de Dios en la creación, los seres humanos suprimieron la verdad, se entregaron a la idolatría y a una espiral descendente de depravación moral, lo que provocó la justa ira de Dios.
Luego, se dirige al mundo judío, que confiaba en su posesión de la ley y en el rito de la circuncisión. Pablo argumenta que tener la ley no es suficiente; lo que importa es obedecerla. Demuestra que ellos también son transgresores de la ley que tanto se enorgullecían de tener, y que su juicio hipócrita de los demás solo los condena a sí mismos.
La conclusión es devastadora e ineludible, resumida en Romanos 3:23: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. No hay diferencia; nadie es justo por sí mismo, y nadie puede alcanzar el estándar de la perfecta santidad de Dios por sus propios méritos. Esta sección es crucial porque nos obliga a abandonar toda confianza en nuestra propia bondad o religiosidad y a reconocer nuestra desesperada necesidad de una salvación que debe venir de fuera de nosotros mismos.
La Solución Divina: Justificación por la Fe en Cristo (Romanos 3-5)
Justo cuando el veredicto de culpabilidad parece definitivo, Pablo introduce la gloriosa solución de Dios: la justificación por la fe. La “justificación” es un término legal que significa ser declarado justo. No es un proceso por el cual nos hacemos justos, sino un veredicto instantáneo en el que Dios, el Juez justo, nos declara justos, no sobre la base de nuestras obras, sino sobre la base de la obra de Cristo.
Esta justificación es un “don por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Se recibe únicamente a través de la fe, que es la confianza personal en la muerte y resurrección de Jesús como el pago completo por nuestros pecados. Pablo utiliza el ejemplo de Abraham del Antiguo Testamento para demostrar que este siempre ha sido el método de Dios: “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:3), mucho antes de que se diera la ley o la circuncisión. Los resultados de esta justificación son extraordinarios: tenemos paz con Dios, acceso a su gracia, y una esperanza segura de la gloria futura.
La Nueva Realidad: Viviendo en Libertad y en el Poder del Espíritu (Romanos 6-8)
La doctrina de la justificación por gracia plantea una pregunta lógica: si nuestras obras no contribuyen a nuestra salvación, ¿importa cómo vivimos? ¿Podemos “perseverar en el pecado para que la gracia abunde?” (Romanos 6:1). La respuesta de Pablo es un enfático “¡De ninguna manera!”. La misma fe que nos une a Cristo en su muerte para el perdón, también nos une a Él en su resurrección para una nueva vida. El creyente ha sido liberado del dominio del pecado; hemos “muerto al pecado” y ahora estamos llamados a presentarnos a nosotros mismos como “vivos de entre los muertos” para vivir para Dios.
Pablo reconoce la intensa lucha interior que todo cristiano experimenta, descrita vívidamente en Romanos 7. Sin embargo, la victoria no se encuentra en nuestro propio esfuerzo, sino en el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros, como se expone en el glorioso capítulo 8. El Espíritu nos libera de la ley del pecado y de la muerte, nos capacita para vencer la carne, nos confirma como hijos de Dios y nos ayuda en nuestra debilidad. Este capítulo culmina con una de las afirmaciones más seguras de toda la Escritura: que nada “nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).
La Aplicación Práctica: El Evangelio en la Vida Cotidiana (Romanos 12-16)
La profunda teología de los primeros once capítulos desemboca naturalmente en una sección intensamente práctica sobre cómo debe ser la vida del creyente transformado por el evangelio. La respuesta a la asombrosa gracia de Dios no es la pasividad, sino la adoración activa.
- Una Mente Renovada: La transformación comienza internamente. Pablo nos insta a presentar nuestros cuerpos como un “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” y a ser transformados “por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:1-2).
- En la Comunidad de Fe: La vida cristiana se vive en comunidad. Debemos usar nuestros dones espirituales para servirnos unos a otros, amarnos con sinceridad, vivir en paz, y mostrar hospitalidad.
- En la Sociedad: El evangelio también impacta nuestra vida pública. Debemos someternos a las autoridades gobernantes como instituidas por Dios, pagar nuestros impuestos, y cumplir toda la ley a través del simple mandato de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
- Con los Débiles en la Fe: Debemos mostrar gracia y paciencia con aquellos cuya conciencia es más sensible en asuntos no esenciales, evitando juzgarlos y buscando la edificación mutua en lugar de la división.
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El curso de Romanos en SEMBEC es una inmersión profunda en el corazón del evangelio. No solo desglosará las complejas doctrinas de la justificación, la santificación y la glorificación, sino que también te desafiará a aplicar estas verdades a cada aspecto de tu vida. Aprenderás a articular el evangelio con claridad, a defenderlo con confianza y, lo más importante, a vivirlo con una gratitud y un gozo que emanan de una comprensión profunda de la asombrosa gracia de Dios. Este estudio es esencial para cualquiera que desee tener un fundamento sólido en su fe y comprender el poder de Dios para la salvación.
