Escrito por: Marlon Mosquera
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve; es una de las frases más repetidas por pastores, líderes, ministros, creyentes en general. Y la enseñanza a través de este verso se ha dirigido casi únicamente hacia la llamada prosperidad.
La fe es un pilar fundamental en la identidad del cristiano, aquello en lo que cree a tal punto de darlo todo por esa convicción, marcará su caminar diario y futuro. Se dice que lo que pensamos, creemos y hacemos, indica lo que somos.
A veces puede ser fácil creer en lo por venir, pero es mucho más difícil y complicado creer en medio de lo que se está viviendo, más aún, si en ese momento nos encontramos atravesando por valles dolorosos, por desiertos o por tormentas.
Quisiera poder tener la certeza de que lo que espero va a ser duro o doloroso, pero que esto traerá una madurez dentro de la vida espiritual; y poder aceptar esa certeza con valor, gozo y esperanza.
¿Está nuestra fe dirigida únicamente a creer que lo que se espera es solamente de color de rosa?
¿Podremos llegar en algún momento decir tengo la certeza de que este valle por el cual espero pasar me hará más parecido a mi Señor?
